domingo, 27 de julio de 2014

DICC. 321: LENIDAD

Lenidad: Blandura en exigir el cumplimiento de los deberes o en castigar las faltas.

   
    1. En el interregno que separa mis últimas siete semanas con actividades culturales y excursiones, y la próxima avalancha de grupos PONS con ansia de ciudades, aprovecho para despedirme de vosotros por medio de esta entrada y desearos un muy feliz verano de trabajo, de descanso, de éxitos o de todo aquello que deseéis.
        Una de las novedades en estas semanas pasadas en las que me vi prácticamente sin tiempo para respirar, fue que finalmente pude presentarme a las oposiciones de Profesorado de Secundaria en Zaragoza el pasado 21 de junio. Era un sábado, de soporífero calor en la ciudad maña, a la que yo llegaba una década después con ojos completamente diferentes a aquellos con los que columbraba la ciudad y mi futuro diez años atrás. La tranquilidad con la que me presenté a la referida oposición no pudo ser mayor.Tener bastante trabajo en Enforex por delante, saber que donde realmente me jugaba el año y el orgullo era en el examen de Pericia Caligráfica dos días después, y viajar con la mente a Segovia y Ávila, donde tendría excursión con un grupo magnífico al día siguiente condicionaba que fuera con una relajación admirable, pero, si bien este es un valor positivo para una prueba semejante, no lo es todo. Me ayudó notablemente en la primera prueba de carácter práctico, pero no es así en la segunda, donde, al salir temas que no había preparado, me vi obligado a hacer un ejercicio de relación con otros temas que sí llevaba estudiados. 
           Seis días después, el viernes 27, me tocó ir de nuevo a la ciudad maña; esta vez para leer lo que había escrito. Me animaba esa idea que he tenido en toda mi vida académica de que "más importante que la belleza del niño es que vaya bien vestido". Sabía que leer el tema en lugar de dejar que fueran los miembros del tribunal los que lo hicieran me ayudaría. Sin embargo, como es lógico, la lenidad que caracteriza a la vida académica española no hizo gala en las oposiciones, y ahí acabé mi participación en ellas. No obstante la lógica e inicial decepción, debo ver el lado positivo: di un pasito más respecto a la anterior convocatoria leyendo el tema y seguí ganando experiencia para cuando lleve más temas preparados o los astros jueguen más a mi favor.
          

    2. Una de las novedades más significativas que me comportará la llegada de estos próximos grupos italianos a Salamanca será mi estreno como guía turístico en Valladolid, una ciudad a la que no tenía tanto cariño como a otras castellanas, cual León, Segovia, Ávila o, por supuesto, Salamanca.
         Sin embargo, he de decir que estuve el pasado domingo formándome y, si bien Valladolid carece de esta belleza sublime de Salamanca, de ese recogimiento místico de Ávila o de esa soberbia y esbeltez segoviana, no faltan tampoco rincones maravillosos. No obstante, en el deseo de acercarla a un grupo de adolescentes extranjeros, y sin desdoro de sus bellos edificios como las portadas de San Pablo o San Gregorio, me parece mucho más fascinante proponerla como una ciudad imprescindible de personajes; una de las tres únicas ciudades que ha sido capital de España, junto a Madrid y Toledo; la ciudad donde nacieron reyes tan importantes del Siglo de Oro español como Felipe II o Felipe IV; la ciudad donde murió y estuvo situada la primera tumba de Cristóbal Colón, y, cómo no, una de las principales ciudades a nivel literario, ya que Valladolid fue ciudad residencial de Cervantes en los años en que salió publicada la primera parte de El Quijote, amén de la ciudad natal de José Zorrilla y de Miguel Delibes.
        A propósito de la ruta allí realizada y de las continuas alusiones a El hereje -que se desarrolla en las calles de Valladolid-, me he metido esta semana con la lectura de La sombra del ciprés es alargada como primer acercamiento a la extensa obra novelística del autor pucelano. Se trata de una obra en la que Pedro, el chaval abulense protagonista, nos refiere cómo pasa su juventud en la casa de don Mateo, un preceptor que a cambio de dinero se encarga de la manutención y de la formación de algunos chavales huérfanos de la ciudad.
         La mayor parte del relato trata acerca de las vicisitudes de la familia donde vive Pedro, así como de las relaciones entre los chavales allí presentes. Sin embargo, en las pocas veces que se alude a la ciudad donde viven, es indisimulable el cariño que siente Delibes por la ciudad de Santa Teresa, una ciudad en la que cuando nieva los copos se posan "sobre la plaza o sobre los álamos con una lenidad de caricia", y en la que cuando sale el deseado sol primaveral hasta "las piedras amarillas de los vetustos edificios parecen reaccionar alegremente al contacto de la brisa templada". Sin duda, como diría mi abuelo, hay dos cosas que no se pueden disimular en esta vida: el amor y el dinero.

viernes, 6 de junio de 2014

DICC.320: ENSOBERBECER

Ensoberbecer: Causar o excitar soberbia sobre alguien.

   
    1.    ¡Quiero que España no gane este mundial! 
        Sé que, queriendo como quiero a mi país y placiéndome como me plae el balompié, esta aseveración puede resultar harto extraña. Por ello en líneas sucesivas intentaré argumentarla en el deseo de mover a la reflexión antes de ser denostado por mis conciudadanos. 
         Nadie deseaba tanto como yo en aquel ya remoto 2008 que Cesc Fábregas marcase ese decisivo penalti ante Italia que nos daba el pase, por fin, a unas semifinales de un gran torneo futbolístico más de cuarenta años después; el corazón de ningún español latía más rápido que el mío cuando aquel 29 de junio Fernando Torres marcaba el gol ante Alemania que nos proclamaba campeones de Europa en Viena, o cuando "El Quijote de la selección" hacía el milagro en el minuto 116 de la final del mundial de Sudáfrica. Sin embargo, después de haber vencido también la Eurocopa de 2012, estoy convencidísimo de que, por salud mental y futbolística, España no debe ganar este mundial. 
           En nuestro país este año, una década después, ha conquistado la competición nacional un equipo diferente a los dos grandes clubes que, por su manifiesta superioridad -y su no escasa prepotencia en ocasiones-, se granjean el odio del resto de la España futbolística, la cual ha animado como nunca durante esta campaña a ese grandioso Atlético de Madrid, hecho a imagen y semejanza de su demiurgo Diego Pablo Simeone. Por idéntica razón, si España se proclamase campeona, el fútbol mundial comenzaría a parecerse peligrosamente a la liga española, con un agravante mayor: mientras que en nuestra liga el título se ha dirimido entre dos grandes escuadras desde hace diez años, a nivel internacional el título habría quedado exclusivamente en manos españolas durante diez años, lo cual -al igual que ha ocurrido en nuestro país- acabaría por minar la vida del fútbol, cuyo aliciente máximo es, recordemos, la incertidumbre de la victoria. ¿O acaso sería el espectáculo grandioso que es si conociéramos de antemano el nombre del vencedor de cada partido?
           Por otra parte, pienso en las generaciones infantiles. Al igual que la totalidad de veinteañeros, treintañeros, cuarentañeros e incluso cincuentones no conocían victoria alguna de España antes de 2008 y saboreamos como nunca los primeros títulos de nuestras vidas, las generaciones menores de quince años ¡no conocen la derrota internacional de España en un gran torneo!, y la continuidad del éxito para estas generaciones -y no exclusivamente para estas generaciones- no puede sino conducir a dos caminos, a cual peor: el ensoberbecimiento o la infravolación del mérito.         
           Por todo ello y porque el fútbol es romanticismo, necesitamos una selección revelación; requerimos de un equipo que sea ejemplo, una selección que crezca desde la humildad y se convierta a lo largo del campeonato en referencia clave para los corazones que buscamos la justicia. Por todo ello pienso en equipos vírgenes de títulos, pero con calidad suficiente para conquistar el mundial a base de trabajo, como Bélgica o Chile: que ganen ellos, o no, pero, sobre todo, por favor, ¡que no venza España!


    2. La sabiduría popular acuñó remotamente una sabia sentencia que viene a señalar que para conocer a alguien no hay nada mejor que dotarle de un gran poder. Esta sabia enseñanza no dejaba de rondarme esta mañana cuando mis oídos han tenido que soportar una vez más las palabras de este nuevo líder de la extrema izquierda española, encumbrado por casi todos los medios de comunicación.
        El bautizado como Pablo Iglesias -las casualidades nunca vienen solas- sacó finalmente el pasado veinticinco de mayo una cuantía significativa de votos, muy por encima de sus propias previsiones, y el líder de Podemos ha caído en esa burbuja tan característica de los políticos; la única diferencia entre él y el resto de mandamases es el tiempo: mientras el común de los políticos adolece del "mal burbujil"especialmente en el segundo mandato monclovita, en su caso ha llegado escasamente una semana después de ser encumbrado a la cima de la fama. 
          Sin cumplirse aún las dos semanas de su ascensión a los cielos, al más puro estilo Remedios la Bella, ante un ataque de celos por la premura de Izquierda Unida en presentar una propuesta consultiva sobre la forma de estado, el ya apodado como "Paublemos" ha decidido renunciar a un principio básico de su dizque programa para, de esta forma, seguir siendo carne de telediario, mientras que, ante la pregunta de si el el abdicable Juan Carlos se había puesto en contacto con él, no ha dudado en contestar que tiene varias llamadas perdidas y que desconoce si alguna se corresponde con el jefe del Estado, pero que, de ser así, le invita a mandarle un whatssap y ya él, en un acto de pleitesía, se dignará a ponerse en contacto.
         Mis conciudadanos queridos, entiendo que ante el hastío, el desagrado y la corrupción política que hemos sufrido en los últimos años, queramos probar opciones no exploradas, pero, conocido el personaje tras las elecciones europeas, creo que no nos quedan demasiadas dudas de que ni el partido ni el personaje eran los más idóneos: ¿os imagináis acaso en qué condiciones de esquizofrenia podría llegar este ente coletil a la presidencia del gobierno si tras dos semanas de cámaras ya muestra tan altas dosis de ensoberbecimiento? 
        ¡Dios nos coja confesados! Aunque imagino que, llegado el caso, no tendríamos que preocuparnos por ello: seguro que el "demócrata" Paublemos ya le habrá mandado algún whatssap al Altísimo, ¿o empezará a pensar, al más puro estilo Augusto Pérez, que el personaje es más importante que el Creador?
 

 

jueves, 22 de mayo de 2014

DICC. 319: URDIR

Urdir: Maquinar y disponer cautelosamente algo contra alguien, o para la consecución de algún designio.

   
   1. "-Ismo" es un sufijo que tradicionalmente en nuestro idioma se ha añadido a sustantivos comunes con el objeto de nombrar una tendencia o un estilo artístico; de esta manera, podemos definir el Realismo como la corriente literaria decimonónica que trata de representar la vida tal cual es, o el Futurismo como la tendencia vanguardista que preconiza la muerte de la poesía para cantar al progreso y a la ciencia.
        Este uso empezó a cambiar a inicios del siglo XXI, cuando, agotado el mandato de Felipe González, dio en denominarse felipismo a la etapa que comprendió su gobierno entre 1982 y 1996. Hoy el uso de este sufijo ha crecido tanto y tan raudamente como el poder del coronel Aureliano Buendía en Macondo, de tal forma que hablamos de manera cotidiana del cholismo para referirnos a una especie de religión pagana que sigue y festeja los logros deportivos del Atlético de Madrid capitaneados por el cholo Simeone, o del arriolismo para caracterizar esa costumbre "maricomplejinista" de los líderes del PP que viene a declarar que es preferible ser blando en el debate político o incluso -como diría Franco- no entrar en política.
        Tal vez el más cristalino ejemplo de arriolismo lo tenemos en la última semana de campaña electoral del PP. Hay analistas, incluso, que señalan que Arriola -eterno consejero de las campañas populares- ha podido urdir un plan largoplacista con el objeto de que el PP gane por mayoría absoluta las elecciones municipales y autonómicas en casi todas las comunidades el año próximo. Según este plan, Arriola habría aconsejado a Arias Cañete que se dejase vencer en el debate a las europeas con Elena Valenciano en aras de que la victoria popular final sea escasa; de este modo, se garantizaría la continuidad de Rubalcaba al frente del PSOE, y con ello sería notablemente más fácil seguir cosechando victorias en el frente azul a largo plazo. Desde mi punto de vista, el plan resulta tan retorcido que probablemente sea verdad.
        ...Y puestos a seguir "neologizando" yo propongo una nueva acepción para el término "arriolismo"; algo así como "perenne facultad para abducir a los líderes políticos del Partido Popular a hacer o pensar lo que no manda el sentido común".
           

     2. Como os anuncié la semana pasada, mis queridos diecinueve seguidores, este blog estaba muy próximo a alcanzar las diez mil visitas, y consecuentemente, muy cerca de celebrarse un sorteo entre todos vosotros que arrojaría como resultado el nombre del ganador de un premio cultural. Gracias a vuestra fidelidad, alcanzamos la simbólica cifra hace escasas jornadas, así que, con el objetivo cumplido, esta mañana he celebrado dicho sorteo. Para ello, no he urdido plan complicado alguno, ni siquiera he utilizado mano inocente por imposibilidad de tenerla en ese momento: he cortado unos papeles con el nombre de mis seguidores, los he barajeado y he extraído sin mirar uno de ellos. El nombre que tenía escrito en su anverso era "Paloma".
          Así pues, la usuaria registrada con el nombre "Paloma" cuenta con diez días desde hoy para, por medio de un comentario en el blog, manifestar que desea recibir dicho presente, ya que en caso contrario, el próximo jueves procederé a realizar otro sorteo entre mis seguidores.
          De nuevo, muchas gracias por ser mi crítica y mi altavoz, mis compañeros de fatigas, de enojos, de alegrías, de reflexiones y de palabras...., sobre todo de palabras, ese grandioso don que la ficción otorgó a Don Quijote de la Mancha, y que, como nos confiesa una anciana y enamorada Dulcinea en Dulcinea y el caballero dormido de Gustavo Martín Garzo, el caballero usó como "el más poderoso de sus bálsamos", como podemos emplearlas todos si las amamos y conocemos bien.

domingo, 11 de mayo de 2014

DICC.318: MENOSCABAR

Menoscabar: Deteriorar y deslustrar algo, quitándole parte de la estimación o lucimiento que antes tenía.

  
   1. La encuesta del CIS de esta semana en la que se concluía que tan solo un diecisiete por ciento de la población española conoce la fecha de las próximas elecciones europeas -que tendrán lugar en este mismo mes- no hace sino poner de relieve la escasísima preocupación que sobre asuntos que le atañen directamente tiene la población española.
       Sin ánimo alguno de menoscabar el fútbol en cuanto a sentimiento y percepción vital, estoy convencido de que los resultados de la encuesta hubieran sido antagónicos en caso de que la pregunta hubiese sido por la fecha de la final de la Copa de Europa, que, casualmente, se juega solo un día antes de las elecciones europeas.
       Es posible que la encuesta sea solo reflejo de la ausencia de esperanza política de los ciudadanos; que, ante los últmos cambios de gobierno y las sucesivas desilusiones, los españoles piensen que en poco o en nada va a cambiarles la vida el resultado electoral del veinticinco de mayo. Sin embargo, queridos españoles, por más que nos apasione el balompié, mucho me temo que en menos aun va a cambiarnos la vida la final de la Copa de Europa.
        Aun entendiendo -que no compartiendo- las razones de la mayoría de mis conciudadanos, pienso que estas elecciones pueden servir perfectamente como antesala de las municipales y autonómicas del año próximo y que, por ende, pueden ser una muy buena oportunidad para votar a partidos minoritarios y comprobar si la representación que estos saquen está a la altura de las expectativas para poder así confirmar el voto en las próximas elecciones. 
          Esa será al menos mi forma de actuar y, en ese sentido, votaré a VOX, el flamante partido encabezado para estas elecciones por Alejo Vidal-Quadras y presidido por Ortega Lara, quien, a mi parecer, debiera ser el símbolo de la entereza y de la lucha contra el terror de nuestro país. Aunque, claro está, España elegirá mucho antes como símbolos a Iker Casillas o a David Villa. ¿Hacemos la prueba de ver si hay un porcentaje mayor de españoles que saben en qué equipo juegan estos jugadores o en qué partido milita Ortega Lara? ¡No! ¡Mejor que no! Mucho me temo que el ridículo puede ser aun mayor y pueden acabar diciendo que Ortega Lara es delantero del Betis...


    2.  ¡Indignante! Así valoro el hecho de que España -nación cuya lengua es la segunda más importante en España y en el mundo- se presentara ayer al concurso internacional de Eurovisión con una composición cantada en inglés. Nadie se imagina la posibiliad de que Francia convergiese a dicho certamen sin una actuación en francés, ¿verdad? ¿Entonces por qué menoscabamos nosotros nuestra propia lengua?, ¿por qué esa inveterada costumbre hispana de valorar lo externo como mejor que lo nuestro?
        Sabéis, queridos míos, que me gusta dar publicidad a todo aquello que entiendo como positivo y de lo que creo que se puede sacar algún placer, beneficio o aprendizaje. 
       Este blog, que actualizaría con mayor frecuencia -y probablemente mejor calidad- en caso de tener más tiempo, es uno de esos elementos que publicito en cuanto tengo oportunidad, en aras de compartir con vosotros algunas voces léxicas del español que van cayendo en desuso y que, muy quijotescamente, intento salvar del cementerio. 
        Huelga decir que es prácticamente imposible contrarrestar la fuerza de la evolución lingüística, pero si mi labor léxica permite el conocimiento, el recuerdo o la reutilización de alguna de estas palabras, valoro mi actividad como más que satisfactoria.
       Sé, además, que muchos de vosotros tanto dentro como fuera de nuestras fronteras -especialmente desde Estados Unidos, Italia y Alemania- actuáis de altavoz de mi labor, que se ve así considerablemente reforzada y fomentada. Y, por ello, en llegando a las diez mil visitas -que diría mi admirado Alonso Quijano-, sortearé entre mis seguidores un regalo cultural, que no logrará pagar vuestro cariño e imperecedera fidelidad, pero servirá al menos como pequeño símbolo de agradecimiento. Considerando que estoy a escasísimas visitas de alcanzar la cifra señalada, estad pendientes, que probablemente en la próxima entrada anunciaré ya el ganador del regalo. ¡Suerte!
    


  

viernes, 18 de abril de 2014

DICC.317: DISLATE

Dislate: Hecho o dicho disparatado.


    1.  Era el verano de 2009. Siguiendo la insistencia machacona de mi querida madre, por fin me dispuse a efectuar la tanta veces recomendada lectura de Cien años de soledad, con un poco de vergüenza por no haberla acometido antes a pesar de estar a un paso de ser filólogo.
         En esa primera lectura veraniega me cautivaron absolutamente las vicisitudes de la familia Buendía, pero me quedé con la duda de si dicho encanto me lo había producido el estilo de García Márquez, esa obra en concreta o esa fusión de cotidianeidad y sobreanaturalidad que compone el realismo mágico. Sea como fuere y con la excusa de hacer un árbol genealógico de los Buendía que no había realizado en mi primera lectura, el estío sucesivo volví a adentrarme en las páginas de la excepcional novela. Allí, recordando lo leído antes de mi año académico italiano, gocé absolutamente de esa atmósfera única de Macondo, de los dislates imaginativos de José Arcadio Buendía, de la pasión oculta entre Amaranta Úrsula y el último José Arcadio, o de mi queridísima y sagacísima Úrsula Iguarán. Ellos y, por extensión el genial García Márquez, me agasajaron con unos geniales momentos en el verano más triste de mi vida.
          Tal vez por ello recibí ayer con gran pesar la noticia del fallecimiento del autor colombiano. Sin embargo, quedémonos con una mirada positiva: como el mismo Gabo sentenciaría: “no lloremos porque pasó, sonríamos porque vivió” y porque nos obsequió con excepcionales creaciones que están esperándonos para proporcionarnos placer.


2        2.    Sé que leído en forma de titular puede parecer uno de mis dislates, pero si esperáis a leer la entrada completa, veréis que no estoy tan desencaminado afirmando que el  Atlético de Madrid de Simeone es el Lazarillo del siglo XXI.
           Como primer punto de analogía, cabe destacar la revolución que supone su aparición: el Lazarillo de Tormes supone la inauguración de la novela realista en un mundo dominado absolutamente por el relato idealista, mientras que el Atlético de Madrid constituye el lanzallamas que va a acabar esta temporada con la tiranía dicotómica del siglo XXI entre Real Madrid y Barcelona.
            En segundo lugar, los yuxtapone su procedencia y filiación: mientras que el de Salamanca es nacido dentro del río Tormes, el de Madrid es crecido a orillas del Manzanares.
En tercer lugar, no se puede soslayar la proeza que suponen ambas victorias: el salmantino logra imponerse merced al trabajo ante unos patrones cuya aspiración es perpetuar el modelo feudal imperante en el momento, mientras que el madrileño con un tercio del presupuesto de los dos gigantes ha logrado eliminar al Barcelona de la Copa de Europa y sacar más de tres puntos a ambos en liga a falta de cuatro jornadas a base de idéntico argumento.
            Por otra parte, tanto el del siglo XVI como el equipo del XXI basan su éxito en la lucha constante y en una fuerza de voluntad solo al alcance de héroes. Y, precisamente por eso, son también análogos en cuanto a sentimiento despertado. Evidentemente, tanto Lázaro de Tormes como el Atlético de Madrid comienzan a granjearse enemistades desde el momento en que el éxito llama a su puerta, pero entre los lectores y los seguidores futbolísticos imparciales, ambos se grajean por igual ese cariño que solo se ganan los débiles.
            Por lo que a mí respecta, no puedo decir que el Lazarillo sea mi obra favorita, pero sí desde luego la más leída y probablemente la más veces nombrada, mientras que el Atlético de Madrid, Simeone y su hinchada conquistaron para siempre mi corazón el pasado nueve de abril cuando, ante mis ojos, en el Vicente Calderón se declaró oficialmente el estado de felicidad, de la misma manera que debió haberlo declarado Lázaro a setenta kilómetros cuando logró que nadie vendiera vinos en la capital si él no los pregonaba.
             Sí, definitivamente el Atlético de Madrid puede ser el autor o el reeditor del Lazarillo porque nadie entiende mejor su espíritu, y Lázaro puede jugar de delantero en las filas colchoneras, pues su brega es idéntica a la de los once davides rojiblancos.

miércoles, 26 de marzo de 2014

DICC.316: CONTURBADO

Conturbado: Revuelto, intranquilo.


     1.  El veintitrés de marzo de dos mil catorce será ya para siempre una fecha histórica para la nación española por haber sido la luctuosa jornada que presenció la muerte del primer presidente de la joven democracia española.
       El afecto popular que ha suscitado Suárez el día de su muerte ha provocado colas kilométricas en Madrid en espera de poder darle el último adiós en el Congreso, mientras que la siempre tranquila Ávila se ha visto hoy conturbada por el cariño popular a la llegada del féretro a la catedral, donde ya reposarán para siempre sus restos. 
        Este cariño del pueblo es perfectamente entendible, habida cuenta de que en el parangón con cualquier otro presidente democrático que hemos tenido, Adolfo Suárez supera con creces a cualquiera por el simple hecho de no haberse lucrado de su paso por la política. Sin embargo, los "homenajes" de sus sucesores políticos -alguno de los cuales intentó (y finalmente consiguió) masacrarlo en vida- saben a una especie de arrepentimiento póstumo y a demagogia extremista cuando, sin siquiera preverlo y aun a sabiendas de que costará más de medio millón de euros, se decide de la noche a la mañana cambiar el nombre del principal aeropuerto del país, que inminentemente pasará a denominarse Adolfo Suárez-Barajas. ¡Un poquito menos de demagogia, por favor!


       2. Hace poco tiempo indagaba en mis apuntes de literatura de 2007 buscando un dato bibliográfico u operístico cuando resulté francamente golpeado por mi propia caligrafía. Es evidente que, como grafólogo, he estudiado y observado en numerosos cotejos prácticos cómo una grafía evoluciona con el paso del tiempo paralelamente a cómo lo hace la personalidad psicológica del escribiente, pero verlo en primera instancia y persona me impresionó especialmente, ya que no recordaba que hubiera escrito con una letra tan pequeña, tan acostumbrado como estoy actualmente a mis dimensiones grandes.
         A juzgar por mi grafología, hace algo más de un lustro tenía una autoestima bastante limitada -que se mostraba como tal en público- y era signficativamente más reservado, cauteloso y conturbado que ahora. Repasando mi biografía real, la evolución no puede ser más entendible habida cuenta, sobre todo, de mi currículum laboral.
         En un alarde de parafraseo del gran Carlos Rodríguez, podríamos decir que la evolución de la letra no es, ni más ni menos, que una biografía resumida.
          

   

sábado, 8 de marzo de 2014

DICC.315: REFITOLERO



 Refitolero: Entrometido, curioso.

  
    1.     En escasas jornadas se cumplirá la más triste efeméride de la historia española del siglo XXI con el simbólico décimo aniversario de ese atentado causante de casi doscientos muertos y más de un millar de heridos y mutilados. Alegóricamente, a la vista de lo ocurrido inmediatamente después, es fácil señalar que, a su vez, dicho atentado significó la muerte de España como nación, ya que a resultas de él y como fruto de la manipulación mediática de esas tristes jornadas, José Luis Rodríguez Zapatero se erigió en vencedor de las elecciones; este aceptó la legalización de ETA y pactó con nacionalistas catalanes en aras de gobernar, y a consecuencia de todo ello -con la anuencia de Mariano Rajoy y el beneplácito de Juan Carlos I-, los nacionalismos vasco y catalán han contado con una tierra fértil sobre la que han abonado y extendido entre sus acólitos su odio a España y su saqueo al resto de comunidades a cambio de una exigua prórroga de sedición, que en el caso de Cataluña tiene ya incluso fecha el 9 de noviembre.

Aun cuando la gravedad de estos asuntos está fuera de toda duda, nada es comparable a la barbarie que supuso la pérdida de tantas vidas inocentes, sacrificadas por intereses políticos. Consumada la masacre, nada debería preocupar más al pueblo español que indagar sobre la verdad del asunto y no cejar un solo minuto hasta que el empeño fructificase, pero, donde el pueblo español demuestra que no es pueblo, sino corral, es en la actitud de normalidad que adopta una década después tras el gran número de sinrazones y océanos que bañan la instrucción del mayor atentado de nuestra historia. Por citar tan solo algunas de estas iniquidades, recordemos que diez años después, el alcalde de Madrid en las fechas de la masacre, tras unas declaraciones en las que afirmó que “había que obviar el 11M”, es hoy ministro de justicia; de los cuatro trenes que explotaron, se dijo en la instrucción, que tan solo quedaba un tornillo, hasta que unos periodistas de Libertad Digital hallaron un vagón explosionado, tras lo cual no solo no se reabrió el caso, sino que nunca se volvió a saber de la existencia de dicho vagón; los “incómodos” periodistas que no cedieron a las presiones mediáticas y siguieron investigando, tras ser tachados de refiloteros y tildados de conspiranoicos, o bien tuvieron que dejar su puesto, o bien tuvieron que abandonar su cadena radiofónica nacional y fundar una nueva radio autonómica, y lo que tal vez es más flagrante y demuestra hasta qué extremo llega el aletargamiento del pueblo español: diez años después el juez instructor, Gómez Bermúdez, concede una entrevista al flamante director de El Mundo y, tras reconocer que en la instrucción hay importantísimas lagunas y que desconoce la autoría intelectual del crimen, sigue su vida normal, sintiéndose una estrella mediática, sin que un dos por ciento de la población demande su imputación y su inhabilitación inmediata.

Ante este desolador panorama, me pongo en la piel de las víctimas y me reconozco prácticamente incapaz de soportar tanta indignación para con mis conciudadanos; me pongo en la piel del juez instructor del caso y no entiendo cómo puede haber conciencias tan ingrávidas que consigan conciliar el sueño; me pongo en la piel de los escasísimos periodistas que siguen en búsqueda incesante de la verdad y siento un gran alivio pensando que, seremos quijotes incomprendidos, pero que hay personas que con nuestro pequeño granito de arena seguiremos reclamando la justicia, sin olvidar lo que, para algunos, es inolvidable.


2. Baltasar Gracián es uno de esos narradores españoles del Siglo de Oro a los que la tradición y la comparación con contemporáneos como Góngora, Lope de Vega o Quevedo han relegado a un inmerecido segundo plano. Este maestro del conceptismo escribió una novela titulada El Criticón que, si bien puede ser un tanto densa de leer, es altamente recomendable, ya que de la mano de Andrenio descubrimos el mundo por primera vez, con una mirada desprovista de prejuicios, de la misma forma que hacemos con El maestro del Prado en materia pictórica. Allí leemos que "el no admirarse procede del saber en los menos, que en los más, del no advertir". Esta afirmación de hace cuatro siglos es perfectamente extrapolable al mundo actual, que, con sus prisas y sus rutinas, termina por alienarnos y por impedirnos ser refiloteros y parar a deleitarnos en la belleza de una plaza o en una sonrisa regalada. 
  ¡No nos dejemos enajenar por la celeridad! ¡Descubramos, estudiemos, disfrutemos y compartamos curiosidad, que es, ni más ni menos, el mejor motor del aprendizaje!